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Amores Desamores (Parte 1, chicos y chicas)

En Brasil hay al menos 100 millones de chicas y es aquí donde he conocido menos. Triste o quizá no, porque gracias a eso, el espacio disponible en mi memoria es aún para las chicas argentinas, profundas y siempre divertidas, siempre flotando en el aire y lo maravilloso que era ver como se quebraban esas seguridades, como después de todo eran tan frágiles, tan llenas de ansiedad por encontrar a alguien que les jodiera la vida, que hiciera de sus días un tormento o que las amara locamente, repetidamente, sin control, sin promesas de futuro. Chicas que rompieron mi corazón en pedazos, chicas que sufrieron por mi culpa, chicas que amé de tantas formas, a veces sin saberlo.

Si. Es curioso como cada país define su vocación, sus expectativas, y como avanza o retrocede hacia ellas, ver como cada país fluye y escapa de sus sombras buscando una imagen nueva, una realidad menos áspera, unos días más dulces. Y claro, cuando hablo de un país, hablo de sus mujeres, de sus chicas.

Lo repito. He conocido pocas aquí, conocido realmente, y la verdad lo que vi no me ha gustado mucho. Y no se trata de si están bronceadas o no, de si la tanga les queda bien o no (por fortuna les queda fantástica), no se trata de sí sería mejor andar por la calle con los ojos cerrados tratando de no verlas o tratando de verlas sin usar los ojos, que quizá eso sería lo mejor. Se trata de ser o no un pasatiempo, una revista del horóscopo, o de ser una canción en el soundtrack definitivo de la vida, una cicatriz profunda, un paisaje que vuelve en los suenos, un tatuaje, un algo para siempre.
Chicas en Brasil
. chicas en Brasil .

El asunto es que aquí veo puras chicas Trident, todas sabor a menta, sabor a verano tropical. Chicas que parecen ser un chicle, te las comés y cuando pierden el sabor, chao menina, disfrutá de tu nueva vida debajo de las Havaianas de alguien. Y es así porque las chicas parecen no buscar nada. O sí. Buscan una buena sacudida de un gringo, buscan una noche de samba, buscan la seguridad económica que da el dinero, para así poder seguir sambando eternamente, sin preocupaciones, sin estrés, sin existencialismos. Y eso suena bien, pero no es suficiente simplemente porque la vida es sexo pero es mucho más que eso.
Seguir sambando
. seguir sambando .

Claro. Que las chicas no busquen mucho es también nuestra culpa, de los chicos, persiguiendo el espejismo californiano, maniquís, portaditas de revista, chicas que vienen de un planeta donde las tetas y los culos no conocen las leyes de la gravedad. Y la culpa es de ellas, claro, buscando al príncipe azul que destine con el tiempo, porque un tipo normal ya no sirve cuando tiene torcidos los dedos de los piés, cuando se suena los mocos muy ruidosamente. Demasiada humanidad las atormenta, parece.

Demasiada humanidad nos atormenta a todos. Y saber que la convivencia es eso, ropa sucia, mal aliento en las manianas, desodorante, sudor, pelos en el bano, conversaciones a veces sin importancia, sólo para saber que la vida no es sólo un eco, y claro, gracias a Dios, también escenas maravillosas de carinio, amor, locura. La vida de pareja. La vida juntos, chicas y chicos.

Chicas en Brasil que creen que un hombre no vale más de 50 centavos. Chicos brasileros o extranjeros en Brasil que saben de sexo y olvido y más sexo. "Cómo se llamaba esa chica que me comí en Fortaleza? Lo olvidé", frase que oigo todos los días.

Comerse una chica sin saber su nombre, digamos que acontece, digamos que muchas personas viven una fiesta. Comérsela varias veces y no saber su nombre y cambiárselo y que te lo repitan y volvértela a comer y volverlo a decir mal, eso es crueldad de algunos chicos y estupidez de algunas chicas por aguantarlo. Y yo lo he visto muchas veces. Y también he olvidado nombres, lo reconozco, pero aquí la escena es pavorosamente común. Demasiada moralidad de mi parte? Está clarísimo que yo no fluyo como fluye el Brasil, como fluyen sus chicos y chicas, está clarísimo.

La música brasilera es cada día menos Caetano, menos Tom Jobim, menos Marisa Lima, menos Rita Lee. Bossa nuevo, más bien poco, sólo recuerdos, la vida que se fue. La canción de moda en las discos, una de ellas, es lo que aquí llaman "funky", nada que ver con "play that funky music", ni con los 70´s, ni siquiera con Jamiroquai. La canción de moda es una especie de pornorap tropical pegajosísimo cantada por una Missy Ellio carioca llamada Tati Quebra Barraco, algo así como "Tatiana Destroza Todo" que dice:

Piririm piririm piririm
Alguen ligou pra min
Sou eu bola do fogo
Eo calor ta de matar
Vai me enterrar na areia?
Não, Não, vou te atolar!
Vai me enterrar na areia?
Não, Não, vou te atolar!
To ficando atoladinha,
To ficando atoladinha,
To ficando atoladinha,
Calma, calma, minha menina!


Todo aquí me hace creer que David Cronemberg es brasilero: sexo, sexo, sexo, con algunas mentiras, con algunas fotos, quizá con algunos videos. No con muchas mentiras, por lo menos, porque promesas imposibles no hay, sólo el ahora y eso está claro de parte y parte: un polvo tras otro en las esquinas, en los moteles, en las posadas, un polvo con mariguana, con cocaina, por 25, 50, 100 ó 200 reales, un polvo por diversión o por pasión desenfrenada y nada más, luego un hasta luego y a veces un "cual era tu nombre".

Chicas. 100 millones de ellas en Brasil y es aquí donde he conocido menos. Triste o quizá no. Ahora estoy volviendo a casa y eso me hace feliz. Volver a mi familia, a las calles de mi infancia, a ver si en mi país por fin encontramos esa imagen nueva, esos días más dulces. Me hace feliz saber que veré chicas que amé y también chicas nuevas, con suenios quizá más sólidos, con personalidades inexploradas, sorpresivas, llenas de defectos que aprenderé a querer, chicas locas, malas, traviesas, cultas.

Ahora lo veo. Quizá sea real que todas las chicas son iguales. Y los chicos. Y que a pesar de todos los desencuentros, simplemente estamos aquí para que nos una el deseo, siempre el deseo. Y es particular porque ahora, justo ahora, hay una chica que me gusta y que no veré jamás. El deseo que no se cumple y lo que con ella quisiera, tantas cosas quisiera.

Quisiera escucharla y quizá así ver un poco a través de sus ojos mar bajo el sol, tocar su piel tan brillo de arena. Si cerrara los ojos ella vendría conmigo, estaría a mi lado con las ventanas abiertas a la madrugada. No habría nada más si ella viniera conmigo. Sólo que ahora no tengo tiempo para últimos deseos, así que ella no será una canción para siempre. A veces acontece. Triste, sin ningún quizá.
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jueves, julio 06, 2006

chicas que te a enloquecer, chicas que no cambian, chicas de brazil de las cuales muchas ahora están en colombia, chicas y simplimente chicas. se te espera man.    



sábado, julio 08, 2006

Contando los días para abrazarte. Apúrate....    



sábado, julio 08, 2006

chafiti...portate bien con vos mismo, que todos los pedacitos de corazón que traés en los bolsillos lleguen a colombia, a medellin, a santa elena, para que aqui los exorcisemos a punta de risa. que vaina lo del afán, sino que nos haces falta. lapucha.    



lunes, julio 10, 2006

Fede, sos un maldito genio. Te envidio tanto ese talento del cual nos das algunas pocas gotas en cada escrito.

A esta altura del partido es obvio que ya sabés lo que tenés que llegar a hacer aquí a Colombia; sin portafolios en flash ni impresos excéntricos.    



martes, julio 11, 2006

Che pibe, gracias, que tengo que llegar a hacer?

Chafiti, La Pucha, jajajaja!!!!!!    



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