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Amores Desamores (Parte 2, cierta chica)

martes, julio 04, 2006
Jericoacoara - Nordeste do Brasil.

Una noche y un día raros, supongo que también para cierta chica. Hoy desperté y seguí soniando. El amor es un cielo azul. El desamor es cuando de ese cielo llueven piedras que te quiebran los ojos. Enamorarse son algunos cambios químicos, pequenios, incontrolables que alteran nuestra percepción y sacuden nuestra rutina. La chispa que da inicio a todo es la atracción, esa sensación intensa de vuelo que puede durar desde 3 minutos hasta varias vidas, hasta que una palabra o un gesto la rompen y comienza la lluvia de piedras. Hoy se me quebraron los ojos y no me dolió, pero todo el día vi como ve un espejo roto.

Yo me enamoro fácilmente, pero por fortuna se correr a tiempo para evitar que el incendio me devore. Yo me enamoro de partes del cuerpo, de ciertas islas que sobresalen en la personalidad de las chicas y que yo veo claramente, yo me enamoro de ciertas intuiciones que ellas me producen. En el caso de cierta chica, esas islas eran, nólo sé, ahora sólo veo el mar infinito, lo que sobresalía naufragó pero no fue su culpa.
Ahora sólo veo el mar infinito
. naufragios .

Yo me enamoré y ciertamente fue de algo más que su cara de ángel. Cierta chica vivió los últimos 5 anios en Barcelona, donde estudió contabilidad o administración, y ahora está aquí buscándose o escapando de sí misma, tratando de seguir el ritmo que lleva en el pecho, un ritmo que no conoce o que conoce y aún no acepta, eso creo, y se que tiene 27 anios corderito de papel, tigrecito de azúcar. Se que algo la decepcionó de mí, seguramente muchas cosas mías. Cierta chica no tiene tetas ni culo perfecto pero con sólo verla un segundo y escucharla reir yo ya estaba loco por ella: definitivamente instantáneo, un nuevo récord. Pero ahora ya no escucho más su risa orgásmica, ahora es el eco de un viento frío, una llovizna que acaba.
Su risa
. su risa .
Tigrecito de azúcar
. tigrecito de azúcar .

Yo quise creer que ella era espaniola, pero la verdad es que nació en Stutgart, nunca pregunté la fecha, si justo en el cumpleanios de la Mercedez Benz, si un día tipo Oktober Fest, si el día que inventaron los Lollipops o si fué el día en que por primera vez pasaron a La Abeja Maya, Mazinger o Los Pitufos en la tele. No se si ella tiene algún signo zodiacal o sí es que cree en eso.

Yo en cambio me conozco bien y creo y sé que soy el primer día de la primavera o el último día del invierno. Yo le pregunté y ella cree que es un cuadro de Picasso. Hoy fue un día raro. Nadando bajo el agua siguiendo mi sombra reflejada en el fondo de una laguna, descubrí que soy existencialismo, sicodelia y pop: Kafka y Ciorán me hicieron un poco triste; Magrite y Buniuel me hicieron un poco ido, un poco nube sin destino; Warhol, Cortázar y el rock se encargaron del resto, dándome ese ttoque juguetón y distraído. Qué fue lo que cierta chica encontró atractivo en mí? Físicamente podría decirse que soy una especie de mezcla entre indio y mestizo, con risa ruidosa y ojos japoneses. Yo diría que soy feo pero tengo estilo. Quizá que luzco un poco salvaje, algo así como un tipo peligroso que en el fondo es un munieco de Plaza Sésamo caminando por la arena tanto tiempo como sea posible con los ojos cerrados, dormido, y que depronto se despierta y sigue soniando. Quizá ella tenía los ojos cerrados y vió mi corazón, no lo se.
Ella me vió con los ojos cerrados
. ella me vió con los ojos cerrados .

Ayer fue una noche larga. No salí a los bares y me quedé intentando dormir. Cierta chica llegó borracha en la madrugada, traté de llevarla a mí y me rechazó. Yo esperaba todo lo contrario, no por sus niveles de alcohol en la sangre sino porque el día había sido lindo para nosotros, porque ya antes habíamos estado juntos, escenas tan divertidas y tiernas, y al decirme "quédate ahí" la noche fue aún más eterna, noche de pequenias imágenes, extranias imágenes y largos periodos de ojos abiertos siempre pensando en ella.
Quédate ahí
. quédate ahí .

Ahora no la pienso más, porque mi dignidad y mi capacidad de olvido vinieron a salvarme. Gracias Manu por esto:

Ya estoy curado y anestesiado
Ya me he olvidado de tí
Desde aquel día en que te fuiste, mejor así
Se acabó, it´s a long long night
Se acabó, se acabó, se acabó, se acabó...


Ser honesto a veces duele: tengo que reconocerlo, las noches que tuvimos sexo no fueron especialmente buenas. Al menos no para mí y lo peor es que no creo que ella se lo haya pasado regio. Es obvio que eso la decepcionó y quien sabe que otras estupideces mías, quien sabe.

La solidaridad, el apoyo, el afecto, son temas delicados. La familia argentina fue el toque más cool de Jericoacoara. Ellos van por Suramérica en su autobús desde Bariloche. Son Mariano, Fátima, Luna, Lucas, Clara y Gaspar que tiene dos anios y me dice "mico, mico". Luna, la mayor, tiene 9. Lucas y Clara, gemelos, con 6. Mariano es un as con los chicos, un verdadero zorro que sabe darles libertad y mantenerlos tranquilos. Fátima es toda entusiasmo, toda risa. Esa familia mantiene vivo el suenio hippie. Vemos juntos el juego Argentina - México y hablamos de fútbol y hacemos de barra de la 12 y nos contamos algunas cosas que tienen sentido. Yo les conté que mi mamá me preguntó por quién torcía en la Copa, y les pregunté a ellos que qué creían. Fátima me respondió de una forma que al principio fue dolorosa y que luego acepté en parte como cierta. Dijo que yo torcí por el equipo de la gente con la que estaba viendo el juego. Yo, con mi cara pintada con la banderita celeste y blanca, le dije que torcía por Argentina y luego por quien jugara bonito. Creo que eso le da una parte de razón a ella: se puede decir que al ver el juego yo perdía un poco de mi personalidad, se las cedía a ellos y lo hacía con carinio. En fin, quizá eso es fallar y ser un poco hipócrita. En fin, el cuento es que en el sexo con cierta chica me pasó igual. La última vez no funcioné bien y me sentí como un hijodeputa débil traidor y mentiroso. Las cosas salieron mal o no salieron y yo asumí la culpa entera. Es aquí donde volvemos al asunto de la solidaridad, el apoyo y el afecto.
Suenio hippie
. suenio hippie .

Se que está mal hecho pero yo asumo la culpa entera, siempre, no porque yo sea quien falle eternamente, sino porque supongo que cierta chica no debería sentir frustraciones, que cierta chica no debería creer o saber que no tiene ese algo definitivo que me excite como debe ser, y más con la paradoja de que era yo quien quería comérsela, yo quien quería hacerle el amor. O si lo tenía y yo no lo encontré. No lo ví. No sé. Faltó conocernos más. Y bueno, como no funcioné, me eché la culpa y presenté mis excusas por ello, nos abrazamos y yo quisiera creer que esa escena de "solidaridad" fue verdadera. De mi parte, sí. De mi parte fue apoyo y afecto y más que eso fue amor de cielo azul, cambios químicos, pequenios, incontrolables, día sin lluvia de piedras.

Noche rara, día raro. Cuando caminaba por las dunas de Jericoacoara, un pájaro voló mucho tiempo sobre mí, mucho tiempo y yo reía, ninguna sombra de Hitchcock. Luego vi pequenios peces saltando en el agua y avanzando hacia mí, luego 3 caballos solitarios matando su sed en la laguna, luego dos perros copulando en la playa y otro mirándolos como si nada, tendido en la arena.

Hoy estaba enamorado y desperté.
Y al despertar sonié que era un espejo roto.

As praias desertas
. as praias desertas . .

Amores Desamores (Parte 1, chicos y chicas)

En Brasil hay al menos 100 millones de chicas y es aquí donde he conocido menos. Triste o quizá no, porque gracias a eso, el espacio disponible en mi memoria es aún para las chicas argentinas, profundas y siempre divertidas, siempre flotando en el aire y lo maravilloso que era ver como se quebraban esas seguridades, como después de todo eran tan frágiles, tan llenas de ansiedad por encontrar a alguien que les jodiera la vida, que hiciera de sus días un tormento o que las amara locamente, repetidamente, sin control, sin promesas de futuro. Chicas que rompieron mi corazón en pedazos, chicas que sufrieron por mi culpa, chicas que amé de tantas formas, a veces sin saberlo.

Si. Es curioso como cada país define su vocación, sus expectativas, y como avanza o retrocede hacia ellas, ver como cada país fluye y escapa de sus sombras buscando una imagen nueva, una realidad menos áspera, unos días más dulces. Y claro, cuando hablo de un país, hablo de sus mujeres, de sus chicas.

Lo repito. He conocido pocas aquí, conocido realmente, y la verdad lo que vi no me ha gustado mucho. Y no se trata de si están bronceadas o no, de si la tanga les queda bien o no (por fortuna les queda fantástica), no se trata de sí sería mejor andar por la calle con los ojos cerrados tratando de no verlas o tratando de verlas sin usar los ojos, que quizá eso sería lo mejor. Se trata de ser o no un pasatiempo, una revista del horóscopo, o de ser una canción en el soundtrack definitivo de la vida, una cicatriz profunda, un paisaje que vuelve en los suenos, un tatuaje, un algo para siempre.
Chicas en Brasil
. chicas en Brasil .

El asunto es que aquí veo puras chicas Trident, todas sabor a menta, sabor a verano tropical. Chicas que parecen ser un chicle, te las comés y cuando pierden el sabor, chao menina, disfrutá de tu nueva vida debajo de las Havaianas de alguien. Y es así porque las chicas parecen no buscar nada. O sí. Buscan una buena sacudida de un gringo, buscan una noche de samba, buscan la seguridad económica que da el dinero, para así poder seguir sambando eternamente, sin preocupaciones, sin estrés, sin existencialismos. Y eso suena bien, pero no es suficiente simplemente porque la vida es sexo pero es mucho más que eso.
Seguir sambando
. seguir sambando .

Claro. Que las chicas no busquen mucho es también nuestra culpa, de los chicos, persiguiendo el espejismo californiano, maniquís, portaditas de revista, chicas que vienen de un planeta donde las tetas y los culos no conocen las leyes de la gravedad. Y la culpa es de ellas, claro, buscando al príncipe azul que destine con el tiempo, porque un tipo normal ya no sirve cuando tiene torcidos los dedos de los piés, cuando se suena los mocos muy ruidosamente. Demasiada humanidad las atormenta, parece.

Demasiada humanidad nos atormenta a todos. Y saber que la convivencia es eso, ropa sucia, mal aliento en las manianas, desodorante, sudor, pelos en el bano, conversaciones a veces sin importancia, sólo para saber que la vida no es sólo un eco, y claro, gracias a Dios, también escenas maravillosas de carinio, amor, locura. La vida de pareja. La vida juntos, chicas y chicos.

Chicas en Brasil que creen que un hombre no vale más de 50 centavos. Chicos brasileros o extranjeros en Brasil que saben de sexo y olvido y más sexo. "Cómo se llamaba esa chica que me comí en Fortaleza? Lo olvidé", frase que oigo todos los días.

Comerse una chica sin saber su nombre, digamos que acontece, digamos que muchas personas viven una fiesta. Comérsela varias veces y no saber su nombre y cambiárselo y que te lo repitan y volvértela a comer y volverlo a decir mal, eso es crueldad de algunos chicos y estupidez de algunas chicas por aguantarlo. Y yo lo he visto muchas veces. Y también he olvidado nombres, lo reconozco, pero aquí la escena es pavorosamente común. Demasiada moralidad de mi parte? Está clarísimo que yo no fluyo como fluye el Brasil, como fluyen sus chicos y chicas, está clarísimo.

La música brasilera es cada día menos Caetano, menos Tom Jobim, menos Marisa Lima, menos Rita Lee. Bossa nuevo, más bien poco, sólo recuerdos, la vida que se fue. La canción de moda en las discos, una de ellas, es lo que aquí llaman "funky", nada que ver con "play that funky music", ni con los 70´s, ni siquiera con Jamiroquai. La canción de moda es una especie de pornorap tropical pegajosísimo cantada por una Missy Ellio carioca llamada Tati Quebra Barraco, algo así como "Tatiana Destroza Todo" que dice:

Piririm piririm piririm
Alguen ligou pra min
Sou eu bola do fogo
Eo calor ta de matar
Vai me enterrar na areia?
Não, Não, vou te atolar!
Vai me enterrar na areia?
Não, Não, vou te atolar!
To ficando atoladinha,
To ficando atoladinha,
To ficando atoladinha,
Calma, calma, minha menina!


Todo aquí me hace creer que David Cronemberg es brasilero: sexo, sexo, sexo, con algunas mentiras, con algunas fotos, quizá con algunos videos. No con muchas mentiras, por lo menos, porque promesas imposibles no hay, sólo el ahora y eso está claro de parte y parte: un polvo tras otro en las esquinas, en los moteles, en las posadas, un polvo con mariguana, con cocaina, por 25, 50, 100 ó 200 reales, un polvo por diversión o por pasión desenfrenada y nada más, luego un hasta luego y a veces un "cual era tu nombre".

Chicas. 100 millones de ellas en Brasil y es aquí donde he conocido menos. Triste o quizá no. Ahora estoy volviendo a casa y eso me hace feliz. Volver a mi familia, a las calles de mi infancia, a ver si en mi país por fin encontramos esa imagen nueva, esos días más dulces. Me hace feliz saber que veré chicas que amé y también chicas nuevas, con suenios quizá más sólidos, con personalidades inexploradas, sorpresivas, llenas de defectos que aprenderé a querer, chicas locas, malas, traviesas, cultas.

Ahora lo veo. Quizá sea real que todas las chicas son iguales. Y los chicos. Y que a pesar de todos los desencuentros, simplemente estamos aquí para que nos una el deseo, siempre el deseo. Y es particular porque ahora, justo ahora, hay una chica que me gusta y que no veré jamás. El deseo que no se cumple y lo que con ella quisiera, tantas cosas quisiera.

Quisiera escucharla y quizá así ver un poco a través de sus ojos mar bajo el sol, tocar su piel tan brillo de arena. Si cerrara los ojos ella vendría conmigo, estaría a mi lado con las ventanas abiertas a la madrugada. No habría nada más si ella viniera conmigo. Sólo que ahora no tengo tiempo para últimos deseos, así que ella no será una canción para siempre. A veces acontece. Triste, sin ningún quizá.